martes, 7 de septiembre de 2010

Dead Poets Society Official




Dirección Peter Weir
Producción Steven Haft
Duncan Henderson
Paul Junger Witt
Tony Thomas
Guión Tom Schulman
Música Maurice Jarre
Fotografía John Seale
Reparto Robin Williams
Ethan Hawke
Robert Sean Leonard
Josh Charles
Gale Hansen
Dylan Kussman
Lara Flynn Boyle

Dead Poets Society
(traducida en Latinoamérica como La sociedad de los poetas muertos y en España como El club de los poetas muertos) es una película estadounidense dirigida por Peter Weir en 1989 con guión de Tom Schulman. Protagonizada por Robin Williams, narra el encuentro de un profesor de literatura con un grupo de estudiantes durante 1959 en una prestigiosa y conservadora academia. A través de la poesía, el profesor inspira un cambio en las vidas de sus alumnos. Ganó un Oscar al mejor guión original. En 1991 se publicó una adaptación del guión original, en forma de novela, escrita por la ex-reportera y editora Nancy H. Kleinbaum.

Argumento

La historia se sitúa en una de las academias más prestigiosas de los Estados Unidos, el colegio Welton, en donde cuatro postulados marcarán la vida de los jóvenes. Tales valores son los siguientes: “Tradición, honor, disciplina y grandeza”.

Es luego de esto que las autoridades presentan al nuevo profesor de literatura: John Keating; que cambiará la vida de un pequeño grupo de jóvenes. Posteriormente a la ceremonia, los jóvenes se reúnen en sus habitaciones, y Todd Anderson conoce a Neil Perry. Después conocen a Knox Overstreet junto con Charles Dalton, quienes ya se conocían anteriormente.

Es en esta etapa donde se presenta en la película por primera vez el padre de Neil, que es una persona bastante bipolar y con creencias firmes en la que él tiene que decidir por el bien de su hijo y no Neil. Aquí es donde Neil da un giro de 180º en su personalidad y se convierte en una persona temerosa y sumisa en presencia de su progenitor. A pesar de que Neil muestra respeto hacia su padre no significa que esté de acuerdo con sus elecciones. Aunque, a pesar de esto, no tiene el valor suficiente como para contradecirlo (a pesar de ser una persona muy expresiva).

En los salones, los alumnos están esperando al nuevo maestro de literatura: John Keating. Éste, al llegar al salón, pasa despreocupado haciendo ademanes curiosos y jugando con las luces. Luego, les indica a los alumnos que salgan del salón.

Una vez fuera del salón, en un estante con recuadros de antiguos alumnos que Keating les cita un poema dedicado a Lincoln, llamado “Oh Capitán, mi Capitán” (de Walt Whitman dedicado al fallecido presidente Lincoln).

Innovadoramente, el señor Keating les dice que si son osados podrán llamarlo así. Les muestra un cuadro en donde aparece la primera generación egresada de Welton; en donde todos los estudiantes deben concentrarse y escuchar. De pronto una voz de carácter lúgubre y del más allá se escucha diciendo “Carpe diem”. Es Keating nuevamente, que les explica el sentido de la vida haciendo una analogía con los alumnos antiguos. Les explica que ellos no supieron aprovechar el tiempo, y ahora, desde el otro mundo ellos claman por los estudiantes nuevos, para que no pierdan lo que no podrán a volver a recuperar: “El Tiempo”. Es aquí donde el tópico más famoso de la historia entra en acción, donde cada adolescente comienza a aprender el sentido de aprovechar el día, así logrando romper los esquemas del pensamiento formal y preso de un sistema educacional autoritario, represivo y conservador.

Posteriormente, en una clase de literatura Keating les hace leer la introducción del libro de literatura que explica qué es la poesía, cómo se debe analizar y cómo se debe fabricar. “Basura”, dice Keating, y les hace arrancar toda la introducción del libro (he aquí otro acto rebelde para la época, e incluso para esta); pues la concepción de poesía para Keating es mucho más simplista: La poesía no tiene estructura, la poesía no tiene normas, sólo crea y piensa en algo, dale el énfasis que necesitas y rompe esquemas.

Más tarde los jóvenes se interesan por conocer quién fue Keating, por eso consiguen su anuario y se enteran de La Sociedad de los Poetas Muertos. Le preguntan qué es eso y Keating les responde que eran reuniones realizadas en la Cueva India en pro de fabricar poesía, en pro de pensar libremente y expresar sus emociones, una verborrea que fluía como la savia de un árbol lastimado. Los jóvenes se interesaron y quisieron participar en ella; reanimarla para poder salir de lo común. Tras largos intentos por reunirse, los jóvenes, encabezados por Neil, una noche escapan a la cueva y comienzan un ritual; el que se ve reflejado en que la cueva está libre de los prejuicios de la sociedad y no hay nadie que pueda oprimirlos. Tal es el gusto a la libertad que declaran la guerra a los cuatro pilares de Welton, reemplazándolos por los siguientes: “Travesura, horror, decadencia, pereza”.

Tras la primera vez de reunirse, los jóvenes le tomaron el gusto a la poesía, por lo que siguieron con las juntas. Los jóvenes, van desarrollando su libertad interna y sólo tratan de expresarla, por lo que Neil consigue el rol de protagonista en una obra de William Shakespeare. Todd logra despojar su timidez por un momento en una tarea de poesía, donde ésta fluyó espontánea, sin antes crearla. Knox se atrevió a declararle su amor a una joven sin importarle lo que pudiera suceder, y Charles invitó a dos chicas a la cueva, liberándose y planteando un tema: el de dejar entrar mujeres a Welton. Posteriormente se colocó un seudónimo: Nuwanda.

En una publicación de la revista escolar, Charles coloca en un acto de rebeldía un artículo en donde sin prejuicios se hace hincapié a dejar ingresar chicas a Welton, con la firma de La Sociedad de los Poetas Muertos, por lo que el rígido Sr. Nolan decide llamar a conferencia con los estudiantes para investigar quién fue el que quebrantó los pilares de Welton. De pronto, suena un teléfono. Contesta Charles Dalton y dice: “Señor Nolan, es para usted. Es Dios, dice que debería haber chicas en Welton”.

Keating va con los jóvenes reunidos y les dice que el “Carpe diem” no es sólo una oración común: para hacer uso de ella hay que usar la razón y tener la capacidad de anticiparse a las consecuencias. Neil se siente triste porque su padre le dice que abandone el papel principal de la obra y le hace caso. Para encontrarle una solución a esta problemática decide ir muy triste a hablar con Keating. Él le recomienda hablar, atreverse, mirar a los ojos a su padre y decirle lo que a él realmente le gusta en la vida: “Carpe diem”; nade se pierde con intentarlo. Neil decide hacerle caso y hablar con su padre, quien supuestamente le brinda la oportunidad de actuar. Se está presentando la obra que es El sueño de una noche de verano, que simboliza la única oportunidad que Neil tendrá para poder cumplir su sueño: Ser actor. Mas repentinamente aparece su padre, quien, al concluir la obra, se lleva a casa a Neil sin felicitarlo por su excelente cometido.

Todos alababan a Neil pero su padre no supo reconocer esto. En la noche en un acto ritual, luego de una discusión vocacional, Neil saca la corona que había utilizado en la obra y la coloca con mucha impotencia y tristeza en la ventana; representando así que sus sueños se le iban por la borda; todo quedaba en el aire, y la única solución es poner fin a su vida porque piensa que aprovechó el momento mientras fue feliz y su vida ya no tiene sentido porque su padre no le dejaría serlo. Piensa que su padre así entenderá que lo que importa es lo que su hijo quería ser y no la arbitrariedad de su decisión de imponerle un futuro no deseado, para poder así ayudar a toda una comunidad que padece los mismos problemas en Welton. Tras el suicidio de Neil, los jóvenes acongojados de la SPM sienten que el padre del fallecido fue el culpable y le endosan toda esta responsabilidad a él. Al contrario, el Señor Perry dice a las autoridades de Welton que Keating está rebelando a sus hijos y está tratando de convertirlos en libres pensadores cuando sólo tienen 17 años.

Por lo que el profesor de literatura es, a los ojos de Nolan y sus séquitos de la dirección, el culpable de dicho acto tan terrible. Lo culpan para limpiar el nombre de la escuela Welton. Para poder culpar a Keating, antes realizan un sumario e investigación en donde se obliga a firmar a cada uno de los “Poetas Muertos” y a reconocer que Keating fue el artífice de esto. Pues Cameron, uno de los compañeros de los chicos, estuvo de acuerdo con la dirección y también le echó la culpa a Keating, haciendo una declaración. Sin más remedio que irse, Keating recogía sus pertenencias durante una clase, para luego cruzar el salón por última vez; esta vez con el pupitre de Neil Perry vacío. Es aquí cuando Todd Anderson se levanta repentinamente y dice: “Nos obligaron a firmar, señor Keating”. Los jóvenes, uno a uno comienzan a subirse sobre sus mesas diciendo: “Oh Capitán, mi Capitán” al que Keating responde con una breve y simple frase, pero que deja caer toda la gratitud, ya que no desecharon lo que él les enseñó e hicieron del “Carpe diem” una de las armas más letales contra la sociedad opresora: “Gracias muchachos, gracias”.



3 comentarios:

  1. Dead Poets Society:

    El Club de los Poetas Muertos como es traducida en español es de lo mejor que se ha producido en los Estados Unidos (Hollywood) sin duda es una película que le llama mucho la atención al público, emitiéndole momentos emocionales y de inspiración, mostrando escenas de tristeza, honor, romance, tragedia, disciplina y valentía, por lo que es muy difícil que estos no muestren gran interés por la película.
    Gracias a algunos efectos de cámara como lo es la profundidad de campo es posible apreciar mejor los momentos difíciles que pasan sus protagonistas; un claro ejemplo es lo que le sucede a Neil con su papá, cuando no lo quiere dejar actuar, unas de las escenas en que se muestra este efecto es cuando Neil es regañado por su padre en su habitación en Welton y cuando le pide un consejo a John Keating, su profesor de literatura en su oficina.
    Al final de la producción se muestra el gran sentimiento de los alumnos hacia Keating cuando se rebelan en la clase de Sr. Nolan (nuevo profesor de literatura), poniéndose de pie sobre sus pupitres llamando a Keating “Oh Capitán, mi Capitán”.

    Bibliografía:

    Martín., J. A. (s.f.). Dead Poets Society. Recuperado el 11 de setiembre de 2010, de http://www.bsospirit.com/comentarios/deadpoetssociety.php

    dZoom. (2003-2010). Blog de Fotografía de dZoom. Recuperado el 6 de agosto de 2010, de http://www.dzoom.org.es/noticia-1554.html

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